Los chinos son ruidosos, no tienen pudor alguno a la hora de ir al baño ya que dejan la puerta abierta, suelen escupir sin importarles si se encuentran en la calle, en un hotel o en un avión, se cuelan en las colas, la inmensa mayoría de la población no habla inglés, cuidan muy poco al turista, no respetan las normas de circulación y mucho menos a los viandantes, incluso cruzar un paso de peatones llega a ser una misión casi imposible. A pesar de todo, es de derecho decir, que es un país absolutamente seguro y que la mayoría de sus habitantes son muy amables.
La Ciudad Prohibida
El complejo está formado por 980 pabellones, grandes patios y preciosos jardines. A pesar de su majestuosidad puede ser que la visita llegue a ser algo monótona ya que todos los pabellones son parecidos y no se puede acceder a ellos.
El templo de los Lamas
Se trata de un enorme complejo compuesto por diversos pabellones y patios en los que se sitúan enormes quemadores de incienso donde los fieles colocan una serie de barillas. Uno de los pabellones, acoge una estatua de bronce de seis metros de Tsongkapa, fundador de la Secta del Bonete Amarillo. El pabellón principal aloja una impresionante estatua de 18 metros de Maitreya, el Buda futuro. Aunque no es uno de los templos más espectaculares del país si merece la pena conocerlo por la importancia del mismo.
La gran muralla china
Como sea... ¡no se puede evitar visitarla!La Gran Muralla de China es la pared más larga y la arquitectura antigua más grande del mundo. Su camino sinuoso sobre el país rugoso y las montañas escarpadas toma en algún gran paisaje. Tiene una impresionante variedad de paisajes de las playas de Qinhuangdao, a las montañas escarpadas alrededor de Beijing, a un corredor del desierto entre las sierras altas en el paso de Jiayu.
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